El proceso de desarrollo económico de la industria brasileña del calzado comenzó en el estado de Rio Grande do Sul, con la llegada de los primeros inmigrantes alemanes, en junio de 1824. Instalados en el Vale do Rio dos Sinos, además de trabajar en la agricultura y en la crianza de animales, ellos también trajeron la cultura de la artesanía, principalmente en los artículos de cuero.
La producción, que inicialmente era casera y caracterizada por la confección de arreos de montar, obtuvo más fuerza con la Guerra del Paraguay, que sucedió de 1864 a 1870. Luego del episodio, surgió la necesidad de ampliar el mercado comprador, no sólo de arreos, sino también de calzados. Así, se abrieron algunas curtiembres y la fabricación de máquinas, que tornaban la producción más industrializada.
En 1888, surgió, en la región del Vale do Sinos, la primera fábrica de calzados de Brasil, formada por el hijo de inmigrantes Pedro Adams Filho, que también poseía una curtiembre y una fábrica de arreos. El estado riograndense aumentaba la demanda por calzados, haciendo que la producción se extendiese cada año, formando, a lo largo del tiempo, uno de los mayores clusters de calzados mundiales en la actualidad.
La necesidad de ampliar la comercialización de calzados para fuera del país sucedió a comienzos de la década de 60, en contrapartida con la exportación de cuero salado. La primera exportación brasileña en larga escala se llevó a cabo en 1968, con el embarque de las sandalias Franciscano, de la empresa Strassburguer, para Estados Unidos.
La producción nacional, en aquella década, era de 80 millones de pares anuales. Nuevos mercados comenzaron a surgir en el exterior y los negocios prosperaron. Las empresas hacían los contactos con compradores internacionales y trabajaban directamente con los line builder – responsables por la creación de las líneas. Hoy en día, el calzado es el segundo principal ítem de la balanza comercial brasileña, con una facturación de US$ 1,8 mil millón con operaciones internacionales.
Actualmente, Brasil abriga más de 7,5 mil industrias de calzados, situadas en diversos Estados, y los mayores están en Rio Grande do Sul, São Paulo, Minas Gerais, Santa Catarina y Ceará.